Bienvenidos a Reaper of Souls™

Bienvenidos a Reaper of Souls™

Espero que hayáis aprovechado el tiempo al máximo, nephalem, porque la arena de vuestro reloj se ha consumido. Ha llegado la hora de que mi maestro limpie las calles de Westmarch: vuestros vanos esfuerzos de poco han de valer ante lo inevitable.

Hoy es el día señalado: hoy llega Reaper of Souls™, y aun cuando haya mucho que explorar y tengáis ayuda en vuestro fútil empeño, tengo el convencimiento de que no lograréis más que una muerte rápida y dolorosa.


Sangre fresca

- El cruzado -

Si habéis de enfrentaros a la propia Muerte, necesitaréis más que hechizos deslumbrantes, munición infinita y fuerza bruta. Si no confiáis en vuestra habilidad, tal vez debáis poner vuestro horizonte en otras metas. Aun cuando dudo que la armadura y el poder de vuestra tenue Luz resistan a mi acero, tal vez merezca, empero, unas palabras.

El cruzado es el último de los nephalem que ha osado desafiar a mi señor. Si creéis estar a la altura de la tarea, quizá podáis levantaros en armas. Mas sabed que la senda del cruzado no es sencilla, y solo un insensato renunciaría a estudiar y desarrollar sus habilidades y a indagar en el conocimiento de su orden. La falta de previsión por vuestra parte haría demasiado simple mi labor.


Bienvenidos a los dominios de la Muerte

- Exploración del Acto V -

El asedio ya ha comenzado y vosotros, mis queridos héroes, llegáis tarde a la cita. Retad a mis hermanos y hermanas en Westmarch, si gustáis, mas sabed que no hemos de caer fácilmente. 

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Aun en la remota posibilidad de vuestro éxito, Malthael os aguarda allende las murallas de la ciudad: deberéis cruzar la letal Ciénaga Sangrante antes de albergar siquiera un pensamiento de victoria. Si por un azar os vieseis cara a cara con mi maestro en campos de batalla distantes y olvidados, en ese caso... os deseo la mejor de las suertes. Os hará falta.


Instruíos

- Más allá del nivel 60 -

Por fortuna para vosotros, parece que ha llegado la hora de liberaros de vuestro yugo y desataros. Si bien de poco importa, alcanzado el septuagésimo nivel de experiencia, se os abrirán las puertas a un poder que escapa incluso a vuestra imaginación. Nuevas habilidades aguardan a los bravos guerreros que logren traspasarlas, y aventuraría que tales proezas habrían de inclinar la balanza, aunque de modo insignificante, en su favor.

    

Mas no os conforméis con mi palabra: desentrañad vosotros mismos los secretos de AvalanchaVenganzaEpifaníaPirañasAgujero negro. Os conmino encarecidamente a que os familiaricéis con estas habilidades antes de emplearlas: no busco más motivos para recrearme en vuestra necedad.


Más allá de las garras de la Muerte

- Modo Aventura -

Imaginemos nada más por un instante que lográis sobreponeros a vuestra suerte esquiva y conseguís salvar el mundo. ¿Qué será del héroe que derrota a la mismísima Muerte encarnada? Infinitos desafíos aguardan más allá de la derrota de mi maestro, si llegaseis a probar vuestra valía. Tyrael, el traidor, podría tener alguna misión para vosotros, y las historias antiguas hablan de retos que se hallan al alcance de los más poderosos de los nephalem.

Huelga decir que no os contáis entre ellos, de modo que haríais bien en no prestar atención a tales habladurías.


Aprovechad toda la ayuda que podáis

- La mística -

Habréis de tropezar, sin duda, en vuestra travesía. De algún modo, el destino ha mirado con bondad a vuestra alma desdichada y ha guiado los pasos de la poderosa mística hacia los vuestros. Myriam es una hormiga taimada que se resiste a ser pisada, a pesar de mis esfuerzos. Buscadla y tal vez acepte encantar vuestro equipo con habilidades más potentes.

Por supuesto, los nephalem arrogantes, como vosotros, pensarán tal vez que no precisan más poder, y se entregarán a pensamientos frívolos, como vestir únicamente aquellas botas que vayan a juego con sus hombreras. Por fortuna, la mística accederá a vuestras ridículas peticiones... por un módico precio.


Nadie detiene a la Muerte

- Mas podéis probar, si gustáis -

Espero que mis palabras os resulten provechosas, aventureros. Aun cuando el destino nos reserva un enfrentamiento en el campo de batalla, sabed que mi consejo no nace de la buena voluntad. Después de todo, osáis oponeros a mi preciado Ángel de la Muerte, del cual no soy más que un leal sirviente.

Partid ahora, nephalem. No veo la hora de reclamar vuestra alma.

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